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2012: es hora de encontrar un nuevo amor


2012: es hora de encontrar un nuevo amor

Cuando le ofrecemos un regalo diferente y exclusivo a alguien, intentamos que sea lo que más le gustaría, para así convencer al homenajeado de que está recibiendo algo de gran valor, no necesariamente material, pero sí muy especial por su singularidad. Más que eso, privilegiamos sus beneficios y ventajas y amenizamos aquello que puede no ser o no parecer tan interesante.

Es verdad que algunas personas, en este caso, exagerarían y mentirían, inventando peculiaridades falsas o inexistentes. Pero sabemos que, tarde o temprano, esa actitud no daría buenos resultados. Al contrario, el tiro podría salir por la culata y la persona que regala, quien debería tener el mérito, podría volverse indeseable.

La moraleja de la historia: es absolutamente comprensible mostrar lo mejor de aquello que le ofrecés a alguien, pero las exageraciones o mentiras sólo sirven para arruinar o invalidar la buena intención. De esta forma, lo ideal es que conozcas y reconozcas todas las cualidades de lo que regalás, como también todas sus limitaciones. O sea, es absolutamente necesario que haya coherencia para que te pueda ir bien.

Cuando estás dispuesto a encontrar un gran amor y, consecuentemente, ser encontrado por él, la situación es muy parecida: pretendés ofrecerte como regalo a alguien, en el mejor de los sentidos. Pretendés, sobre todo, ser um beneficio interesante en la vida de otra persona, como también esperás que el otro sea una grata sorpresa en la tuya. Al final, el amor debería estar siempre al servicio de hacer más feliz a aquél con quien lo compartís.

Sucede que, por la ansiedad de vivir todo lo que una relación tiene de bueno, algunas personas no son claras o se equivocan a la hora de detallarle sus características al otro. En primer lugar, falta autoconocimiento. Con prisa por hacer lo que les dijeron que es correcto, van montando un perfil que no corresponde exactamente con ellos. Resultado: ofrecen algo que no tienen y pierden la oportunidade de expresar todo lo que hay de realmente verdadero, verdaderamente suyo.

Sugiero que, para tener éxito en 2012, tanto en el amor como en cualquier otra área de su vida, empieces a cuestionarte, sin rodeos:

- ¿Qué es lo que re-al-men-te querés? - ¿Qué cosas te sentís preparado para vivir? - ¿Qué es lo más precioso, creativo e interesante que tenés para regalarle a la persona con la que vayas a relacionarte? Y, sobre todo, ¿Qué querés aprender? ¿Cuáles son las limitaciones que precisás superar o por lo menos reconocer para que no cometas errores, incluso pequeños e aparentemente bobos, que arruinen este encuentro que tanto deseás experimentar?

Aunque debas cuestionarte sin rodeos, no tengas prisa para encontrar las respuestas para esas preguntas. Reflexioná, ponderá, analizá, sentí, oí la voz que habla dentro tuyo. Intentá diferenciar la voz del miedo de la voz de tu verdad. Si sentís la necesidad, escribí. En fin, dedicate un tiempo razonable para encontrar aquellas que talvez sean las respuestas más importantes de tu vida, en este momento.

Podés apostar que cuanto más conciente estés de aquello que querés y de cuánto estás dispuesto a hacer para que salga bien, más fácil será atraer a la persona correcta. Principalmente, tus intenciones estarán más claras tanto para vos como para quien se te acerque. Porque cuando entrás en sintonía con vos mismo, cuando descubrís finalmente quién sos y lo que deseás vivir, es increíble constatar el poder de la sutileza y la realización.

Para finalizar, te deseo que tu nuevo año sea pautado por dos grandes aristas: el presente y la gratitud. Vivir el presente es reconocer que el amor sólo llega cuando estamos conectados con ese momento. El ejercicio de la gratitud nos da la noción exacta de que el proceso de buscar y encontrar un gran amor es precioso. ¡Te lo merecés!